Sobre mi

Nací en 1978, en Terrassa, Barcelona. Mi vocación por las historias tuvo que nacer del aburrimiento de ser hijo único y vivir en mitad de un polígono industrial, donde las únicas cosas de colores eran las señales de tráfico y las luces de los toros mecánicos.

Tras acabar los estudios primarios dediqué dos años de mi vida a formarme como auxiliar de clínica y otros tres a obtener el título de técnico especialista en análisis clínicos. Pero descubrí que lo de contar eritrocitos no era demasiado compatible con lo de tener la cabeza en las nubes. Antes de convertirme en un peligro público hice un viraje profesional de urgencia.

Por aquellos tiempos comencé a jugar a rol y conseguí acabar un curso a distancia de ilustración y guión de cómics. Como dibujante era mediocre, pero el tema de planificar los guiones conectó con algo de mí que ya se quedó encendido para siempre. Cuando sumé eso a la fascinación por redactar aventuras roleras, el combo fue devastador. Sobre todo para mis padres. Los pobres no podían entender que me costara tanto repasar el libro de matemáticas, cuando luego me pasaba horas leyendo libros igual de gordos con títulos extraños, como Aquelarre o Ragnarok. Ahora llaman gamificación a eso de motivarse gracias a los juegos, e incluso lo enseñan en las escuelas de negocios, pero por aquel entonces te miraban como si hubieras perdido la cabeza.

Mientras salía corriendo del mundo sanitario, me lancé de cabeza a una puerta abierta en la que ponía diseño gráfico. Cuando me di cuenta había dedicado cuatro años a aprender las bases de la gráfica publicitaria. Mi trabajo de fin de estudios fue el diseño gráfico de Libido: Simulación Vital, un juego de rol propio que venía desarrollando desde hacía dos años. Cuando vi lo bonita que quedaba la portada me vine arriba, diseñé una web y colgué una primera versión gratuita de Libido. Hablamos del 2005.

Trabajé unos años como diseñador y responsable de marketing en un par de empresas y me di cuenta de que lo que más valoraban mis jefes eran mis ideas y mi iniciativa, así que pensé, oye si tengo algo de eso, ¿qué tal si lo invierto en mi en lugar de en ellos, que no se prodigan mucho con los incentivos? Junto a un camarada de profesión, en 1995, fundé Periferia Creative, un pequeño estudio de diseño que fue, a lo largo de una década, hasta convertirse en una agencia de comunicación que ofrecía servicios más globales: creatividad publicitaria, copywriting, marqueting de contenidos, maquetación, diseño web, diseño de aplicaciones y branding, entre otros.

Mientras tanto, Libido había superado las 5000 descargas durante el primer año. Lo prometo, ni yo mismo lo creería si no lo hubiera visto con estos ojitos. Volví a venirme arriba, contraté un TPV virtual y puse a la venta mi primer producto de pago, Estrellas Anónimas, un juego de rol. Posiblemente el primero en su especie que se vendió en formato digital. Aun estoy escuchando las risas. Creo que vendí unos 70 ejemplares a lo largo de 2007. Un fail a nivel comercial, pero un primer pasito hacia la profesionalización que acabaría llegando, una década más tarde.

Alrededor del proyecto Líbido se había creado un reducido grupo de personas, buenos amigos, con los que me divertía planificando nuevos suplementos. Pero no fue hasta 2009 que me atreví a dar un nuevo paso, esta vez junto al amigo Jonathan Delgado, para fundar El Autómata, donde nos las arreglamos para crear y publicar una versión actualizada de Estrellas Anónimas, Vulviánidas: Hot Invasion, Espinas y algunos librojuegos. Hicimos algo de ruido durante unos años, creyéndonos algo parecido a una micro-editorial, hasta que decidimos atender las sabias palabras de Yoda: hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes. A finales de 2015 decidimos cerrar el chiringuito porque no estábamos atendiendo el tema como se merecía. No obstante, fue una etapa genial donde pasaron cosas estupendas, como haber conocido y colaborado con Nosolorol Ediciones y Editorial Blauberry.

Durante mi última etapa en Periferia Creative me convertí en algo parecido a un hombre orquesta de la mercadotecnia: ejercí de responsable comercial, creativo publicitario, copywriter y project manager. También desde Periferia, contribuí a impulsar algunos proyectos propios, como los librojuegos eróticos de Erotic Appetite y el videojuego para IOS Unlocked!, donde participé como editor, maquetador, redactor y promotor, en extrañas proporciones. Durante esa etapa también contribuí al diseño y la maquetación de los primeros libros de Astro Rey Books.

Por ahí en medio fui padre de Iker y Alicia, dos personajillos que se dedican a meterme y sacarme de quicio, entre otras cosas maravillosas. Así que me tocó ser trabajador, empresario, emprendedor y bi-padre, así todo junto. No siempre lo llevaba bien, pero no podía quejarme de que mi vida fuera aburrida.

Tras tomar la decisión de cambiar de aires a nivel profesional, inicié una nueva etapa orientada a la escritura con los ojos puestos en la narrativa de ficción, la ficción interactiva y los juegos narrativos. Trabajé como redactor freelance y diseñador de juegos para varias empresas y editoriales, hasta que se me abrieron las puertas de la editorial nacional más especializada en juegos de rol, Nosolorol Ediciones, donde trabajo actualmente como redactor.

Jose Lomo
joselomo@me.com

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