Astro Rey, narrativa ilustrada para adultos

Hablar de los pequeños-grandes libros ilustrados de Astro Rey Books es hacerlo de un proyecto editorial que esconde ese tipo de detalles que solo apreciamos en los rincones maravillosos. En este sentido, estamos hablando de un proyecto que resultará interesante para cualquiera que aprecie las cosas bien hechas, el amor por el oficio (en este caso dual) y ese algo más que solo se encuentra en las cosas hechas con cariño.

Al estar involucrado, en cierta medida, en la concepción de estos libros, me permito comenzar por lo que considero más importante, el hecho de que supongan una gran aventura para su editor, una apuesta seria por un formato que es arriesgado, dentro de la ya complicada industria editorial: los libros ilustrados para adultos. No obstante, Jordi Rosique, el editor que se esconde tras Astro Rey, cumple a la perfección con los requisitos para esta difícil empresa, combinando en una proporción casi sobrenatural los talentos que se necesitan para salir airoso: dedicación, tenacidad, sensibilidad, criterio y conocimiento editorial. Como compañero de viaje, está siendo un placer aprender de su rigor y constancia.

Entrando ya de pleno en los libros, nos encontramos con dos obras que dan el pistoletazo de salida a una colección que seguirá creciendo de manera orgánica y natural, encontrando su espacio en las estanterías del lector más exigente. Ambas obras tienen en común la combinación de relatos literarios clásicos con el arte de ilustradores emergentes. Los textos clásicos de referencia han sido traducidos de nuevo para garantizar una calidad literaria excepcional, cosa que supone mucho más que un pequeño detalle. Como lo es el hecho de que se haya tomado la decisión de editar cada uno en un formato personalizado.

La metamorfosis (Franz Kafka)

¿Quién no ha tenido contacto, de alguna u otra forma, con la historia de Gregor Samsa? Hito literario, considerada en algunos círculos como la novela más influyente del siglo XX, La metamorfosis nos presenta un canónico proceso de transformación personal, donde confluyen elementos sorprendentes que solo pueden nacer de una mente literaria privilegiada, como la de Kafka.

Esta versión que nos ofrece Astro Rey cuenta con una nueva traducción del alemán, lengua original, de la mano de Lídia Álvarez. Mi desconocimiento de los procesos de traducción literaria me impide realizar una valoración justa de su importancia, pero conociendo la voluntad del editor de ser tan fiel como fuera posible al tono y timbre de Kafka, puedo hacerme una idea de la calidad del resultado. Donde puedo embarcarme a mejores evaluaciones es en la parte artística, donde la editorial ha contado con el talento de Manuel Marsol, un ilustrador emergente que ya ha brindado algunas joyas al mercado editorial, como Ahab y la ballena blanca. El trabajo realizado por Marsol es excelente, singular en extremo y fruto de un concienzudo proceso conceptual. He tenido el privilegio de poder consultar el cuaderno de esbozos del artista durante el proceso de creación, y me ha impactado encontrarme con una ingente cantidad de ideas recopiladas, pequeños detalles, casi obsesivos, que han ido consolidándose en las ilustraciones definitivas. El conjunto resulta sorprendente, en ocasiones turbador, y nos transporta a una interpretación del universo kafkiano que, me aventuro a decir, hubiera hecho las delicias del propio autor. Mucho más teniendo en cuenta que Marsol ha respetado la voluntad de Kafka de que la obra no fuera ilustrada jamás usando referencias explícitas a un Gregor Samsa convertido en insecto. El resultado resulta destacable, de principio a fin, pero hay que reconocer el papel determinante de la personalísima paleta de colores que Manuel Marsol ha escogido, y que dota a esta edición de un carácter realmente diferencial.

El brazo marchito (Thomas Hardy)

Tengo un especial cariño por esta edición de Astro Rey. Tal vez se deba a que fue el primer libro que maqueté para la editorial, pero creo que también influye el hecho de que no conocía El Brazo Marchito, ese pequeño clásico de la literatura inglesa, nacido de la pluma de Thomas Hardy, y que me ha parecido un estupendo relato sobre el efecto de los sentimientos estancados, las envidias y los recelos. Lóbrego y elegante a partes iguales, el cuento nos transporta a Holmstoke, un pequeño pueblo de la Inglaterra rural, donde ciertos sucesos extraños fuerzan a Gertrude, una joven esposa recién llegada a la región, a tomar difíciles decisiones para mantener su integridad.

Tratándose de un relato muy atmosférico, donde los escenarios naturales y rurales son un personaje más del relato, se necesitaba el talento de una artista capaz de crear espacios naturales sublimes y composiciones que acentuaran la soledad, el contraste entre lo doméstico y lo agreste. Y de nuevo, el editor dio en el clavo, contando con la ilustradora Julia Sardà, una artista que, pese a su juventud, ya ha ilustrado varios libros, especialmente relatos clásicos de fantasía, como El Mago de Oz, Alice au pays das merveilles o Charlie y la fábrica de chocolate. Sardà nos muestra, en esta ocasión, un matiz más sobrio de su estilo, en momentos realmente oscuro, que no solo se adapta como un guante al relato de Hardy, sino que hace lo que realmente deben hacer las ilustraciones en un libro ilustrado: aportar momentos memorables (entendiéndose por aquellos que se quedan en la memoria, gracias a una imagen especialmente icónica e impactante) y llevar al lector hacia espacios que, de otro modo, tal vez se nos escapen, fruto de una ágil elipse temporal del autor. El grado de detalle de las ilustraciones de Julia Sardà, que se expresa de manera especial en los elementos vegetales, generan una textura salvaje e intrincada, un paisaje que atrae y atrapa, al mismo tiempo que nos genera cierto malsano rechazo. Una edición que, para neófitos como yo en el tema de los clásicos de la literatura inglesa, supone una aproximación atractiva y estimulante a la literatura de Thomas Hardy.

Ojalá este sencillo artículo haya logrado destacar algunos de los muchos puntos interesantes de esta iniciativa editorial. Si ya conocías ambos relatos, estas nuevas ediciones son una manera estupenda y diferente de redescubrirlos. Y si todavía no te habías acercado a ellos, las ediciones que propone AstroRey son una puerta extraordinaria para establecer un primer contacto con grandes autores como Kakfa y Hardy, y de dos enormes artistas como Marsol y Sardà.

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