De casas del terror y trenes fantasma

AVISO: este artículo supone un viaje, en tres etapas, hacia el fascinante mundo de las atracciones de terror. Desde el nostálgico paseo inicial por el Tren de la Bruja hasta el Pasaje del Terror más extremo del mundo, podrás descubrir y visionar algunos de los ejemplos más emblemáticos y curiosos. Recomiendo que te pongas a ello en un momento de calma, para disfrutarlo al máximo y que, a ser posible, lo hagas en un entorno de semi-oscuridad y con auriculares. Buen viaje. 

Pasajes del terror, Casas encantadas, Túneles del horror, Trenes fantasma... se llamen como se llamen, han sido una de mis diversiones favoritas desde que, en los ochenta, alguien me llevó por primera vez a una feria. Por aquel entonces los parques de atracciones eran… de otra manera. Ni existían las medidas de seguridad de ahora, ni los precisos automatismos que hoy controlan los movimientos de la maquinaria, la iluminación y el sonido. Tampoco es que estemos hablando de la edad de piedra del entretenimiento pero aun se producía esa curiosa conjunción de lo tecnológico, lo artesanal y lo teatral.

En aquel laberinto de pequeñas atracciones, una reclamó mi atención como ninguna otra. Puede que fueran los fantasmas de color verde veneno, los demonios danzantes o los animales extraños de ojos brillantes que decoraban el frontispicio. O aquellas dos arcadas, como bocas abiertas hacia las tinieblas, unidas por estrechos raíles metálicos. O las risas diabólicas y enlatadas que brotaban del interior, entre aquella bruma artificial. Seguro que tuvo mucho que ver aquella persona disfrazada que aparecía de vez en cuando en el exterior y arremetía a escobazos con cualquier incauto que estuviera a su alcance. Me recuerdo allí, mirando fascinado, mientras aquel ser volvía al interior del túnel, a su pequeño reino de oscuridad, bajo un letrero luminoso de bombillas naranjas y amarillas que anunciaba El Tren de la Bruja. En aquel lugar y en aquel instante se había despertado en mi una curiosidad insaciable que me acompañaría toda la vida.

Tren de la Bruja en Capricho de Mamiferos
http://www.trendelabruja.com

Las atracciones de terror suelen ser mi motivación principal a la hora de planificar mi visita a un parque de atracciones. Y no debemos ser pocos los que nos sentimos fascinados ante este modelo de entretenimiento, mezcla de escenografía, chiste macabro, exploración, teatro, casquería y truco de feria, a tenor de la cantidad de atracciones de este estilo que siguen funcionando en todos los rincones del mundo. Solo en Estados Unidos hay censadas 1.200 atracciones del terror, a las que se suman unas 300 más durante las fechas de Halloween, en los principales parques de atracciones. Si, además, tenemos en cuenta los espectáculos de carácter más amateur que se realizan durante las mismas fechas, se superan con creces las 3000 atracciones. Solo en EEUU, repito.

Hoy me apetecía viajar contigo por esta bizarra experiencia, tal vez con la intención de descubrir dónde radica ese magnetismo que, más allá del cartón piedra, las máquinas de humo y las caretas mal colocadas, se mantiene incólume generación tras generación. He dividido el viaje en tres etapas, que suponen a su vez un acercamiento a las tres variables principales de las atracciones de terror que existen, ordenadas de menor a mayor impacto en el visitante: Trenes Fantasma, Casas del Terror y Pasajes del Terror.

Trenes Fantasma

La variable més esencial y primitiva de las atracciones de terror es el Ghost Train, conocidos en la lengua de Cervantes como Tren Fantasma o Tren de la Bruja. Herederos de las fantasmagorías y dioramas victorianos, e incluso de las desaparecidas casas de freaks, monstruos y curiosidades que podían encontrarse en las ferias itinerantes hasta bien entrada la mitad del siglo XX, suman la diversión de un tren en movimiento, recorriendo un trazado irregular, al impacto de la escenografía macabra y los efectos de luz y sonido, para procurar una experiencia sensorial inquietante. Algunos plantean recorridos sencillos entre la oscuridad, donde apenas intuimos luces extrañas, dibujos realizados con pintura fosforescente y algunas telarañas de atrezzo, mientras que otros nos exponen a un elaborado viaje (normalmente corto) entre escenas terroríficas pobladas por autómatas y figuras de cartón-piedra que nos cuentan una historia.

Si lo que buscas es disfrutar de la nostalgia de estos trenes del terror, no hay mejor lugar que el Prater de Viena, un parque de atracciones que ha sabido conservar y revalorizar sus atracciones clásicas como ningún otro y donde encontrarás varios de los trenes fantasma más antiguos de Europa, aun en funcionamiento; un recorrido especial, bautizado como The Fun of Creeps, que recorre las seis atracciones fantasma principales. He podido disfrutar personalmente de la experiencia y, si no fuera porque cada ticket valía lo suyo, me hubiera pasado la tarde entera entrando y saliendo de esas obscenas antiguallas.

Como ejemplo de un Ghost Train clásico, he seleccionado este Terror Castle, situado en el Brean Leisure Park de Somerset, Inglaterra. Atención al recorrido inverso que propone la persona que grabó el vídeo, donde cobra una especial fuerza el carácter macabro de los detalles:

En el otro extremo, por su suntuosa modernidad y recursos para montar juegos de luces impresionantes, escenarios de película e incluso hologramas, podríamos citar la Phantom Manor, la casa encantada de Disneyland París, donde empezamos caminando a pie para acabar ocupando un tren que atraviesa una mansión encantada, repleta de detalles misteriosos, siempre bajo el prisma soft de Disney.

Casas del Terror

La segunda etapa del viaje tiene como protagonistas a las Terror Houses, cuya principal diferencia con los trenes fantasma radica en que realizamos el recorrido a pie. Esta pequeña diferencia genera una experiencia más immersiva, donde avanzamos a nuestro propio ritmo e interaccionamos con los escenarios de manera más directa. Este tipo de atracciones son menos numerosas que los trenes fantasma y los pasajes del terror. Son instalaciones más autónomas, que no requieren del mantenimiento de maquinarias complejas, ni de actores reales. El siguiente vídeo, grabado en el Drácula Haunted Castle de Niagara Falls, lo ejemplifica a la perfección:

Objetivamente, hablamos de pasillos donde no ocurre NADA. Solo hay oscuridad, música ambiental, algo de escenografía y atrezzo. Pero esos pocos elementos son suficientes para azuzar a los miedos ancestrales que los visitantes traen de serie.

Si a estas alturas aun te preguntas si este tipo de atracciones pueden causar el más mínimo miedo a nadie, te invito a darle un vistazo al siguiente vídeo, prestando especial atención a la reacción del chico:

Uno de los más grandes ejemplos que conozco de esta variante de casas del terror es el Geisterschloss (Castillo Fantasma) de Europa Parc, en Rust, Alemania.

Por desgracia, cada vez quedan menos ejemplos de este tipo de atracciones de terror, que están siendo suplantadas por las del tipo que comentaremos a continuación; pero si tienes curiosidad por visitar una de ellas y no puedes acercarte a Niagara Falls, o a Alemania, siempre puedes acercarte al Parque de Atracciones del Tibidabo (Barcelona) y disfrutar con su emblemático Castillo Misterioso.

Castillo Misterioso del Tibidabo en Capricho de Mamíferos
Cortesía de Sara S.L. saraslphotography.blogspot.com.es

Pasajes del Terror

Llegamos a la etapa más popular y fecunda del viaje, la variante de las atracciones de terror que realmente se ha instalado en nuestra época contemporánea y que ha evolucionado hasta extremos sorprendentes, como podrás comprobar con los siguientes ejemplos. Mientras que las dos anteriores variantes viven de la anécdota y de su gran carga nostálgica, los Pasajes del Terror son una expresión moderna y responden a las apetencias actuales del público, en lo que a pasar miedo se refiere. Son la versión experiencial del cine, la literatura y los videojuegos de terror, lo más parecido a estar realmente ahí, dentro de una historia de miedo.

Su principal diferencia respecto a los trenes fantasma y las casas del terror radica en el uso de actores reales. Los visitantes saben que van interaccionar con otros seres vivos (aunque la mayoría intenten no parecerlo) y eso produce una inquietud y morbo especial. Un autómata, una bombilla intermitente o un espantoso dibujo en la pared puede darte un susto repentino, pero sabes que se quedará donde está; los actores, en cambio, tienen iniciativa propia y un carácter imprevisible. No hay color, especialmente si el actoring está medianamente bien trabajado. Por otro lado, el hecho de que la atracción se recorra caminando (en inglés se las denomina walking attractions) genera una sensación de indefensión que nada tiene que ver con ir dentro de una vagoneta.

Como primer ejemplo debo nombrar al Pasaje del Terror Tibidabo, hoy rebautizado como Hotel Krüeger, no solo porque me ayuda a enlazar con el último ejemplo, si no porque fue realmente mi primera experiencia en este sentido y le tengo un cariño especial. Puede que la huella emocional me impida ser objetivo, pero a día de hoy, y después de recorrer unos cuantos pasajes del terror por España (y parte de Europa) sigo pensando que es uno de los mejores en su especie. No por casualidad, esta atracción cuenta con un padrino de excepción, el mismísimo Anthony Perkins, al que podéis ver en este anuncio:

Y aquí va un vídeo-reportaje, algo vintage pero muy completo sobre la atracción:

El Parque de Atracciones de Madrid nos ofrecía, hasta hace poco, la experiencia de El Viejo Caserón, una atracción igualmente veterana y que han replanteado recientemente:

Ahora, en el parque de Madrid, realizan varios espectáculos complementarios temporales basados en películas y series de terror populares, como Insidious y Walking Dead. Algo que hace especialmente bien, el también antes mencionado, Europa Park, con montajes espectaculares y complementarios durante ciertas noches del año, las Horror Nights, que rivalizan en promoción con el estilo e impacto de algunas taquilleras películas del género:

La popularidad de este tipo de atracciones ha propiciado que muchos emprendedores hayan buscado el modo de hacerlas portátiles y fáciles de montar. En el siguiente vídeo puedes ver un ejemplo de como instalan una de ellas en cuestión de pocas horas, lista para ser usada en las fiestas del barrio:

Tratándose de entretenimientos de carácter popular, no es de extrañar que algunos de estos espectáculos sean explícitamente oportunistas y se diseñen en base a ciertas licencias cinematográficas de moda. De hecho, es tendencia que los principales parques de atracciones del mundo monten este tipo experiencias para conseguir atención especial durante ciertas fechas y, de paso, conseguir ingresos extra mediante la promoción de películas y series. Como muestra, el botón de la REC Experience, en Port Aventura:

Otra variante deliciosamente oportunista es la que tiene que ver con ciertas leyendas locales (o de arraigo popular en el país), que tienen un componente más folclórico, como es el caso del pasaje de La Llorona en las Halloween Horror Nights de Universal Studios, Hollywood.

El concepto se puede trasladar a experiencias más cultivadas y de mayor madurez conceptual y psicológica, como ejemplifica The Alone Experience. Me lanzaría de cabeza si no estuviera ubicado en Los Ángeles.

Casi para acabar, dos referencias más. Por un lado, trataré de señalar los que, a mi juicio, podría ser los dos mejores pasajes del terror del mundo: el Pennhurst Asylum (ubicado en un “auténtico” edificio fantasma), y el Bates Motel, ambos ubicados en las cercanías de Philadephia y regentados por la misma productora.

Acabo con el pasaje del terror más extremo del mundo, una experiencia que franquea ciertas fronteras, por no decir muchas, en lo que a entretenimiento se refiere, llevando la idea a un terreno puramente sado-masoquista y de resistencia psicológica. No seré yo quien trate de reservar plaza (hay lista de espera) en Mc Kamey Manor, San Diego, para afrontar una humillación gore de entre 4 y 7 horas de duración, que solo han soportado hasta el final un puñado de personas. Pero da que pensar sobre el papel que este tipo de experiencias pueden jugar para ciertas personas que necesitan estímulos realmente fuertes para sentirse vivos. Solo con leer los textos de la web se me ponen los pelos como escarpias.

El siguiente vídeo, aunque torpe en su ejecución, da una detallada explicación sobre el funcionamiento de esta “atracción”:

Y aquí, un vídeo promocional, para entender un poco más la experiencia, desde dentro:

¿Con ganas de más?

El recorrido que te proponía acaba aquí, pero esto solo ha sido una pequeña selección, ordenada con cierto cariño, de lo que suponen este tipo de atracciones hoy día. Si te interesa seguir investigando, aquí tienes un mapa (una web al completo, en realidad) de las principales casas del terror de Norteamérica:
http://www.americahaunts.com/ah/attractions/

Dejo para un futuro post otros populares combinados entre terror y entretenimiento, como son los restaurantes y espectáculos temáticos.

No dudes en explicarme tu propia experiencia o tus opiniones sobre el tema, en los comentarios del post. Nos vemos en otro momento, en alguno de estos rincones oscuros, bajo las telarañas.

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