Paramales, Xoel López

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Gracias a su talento, Xoel López ha conseguido algo de lo que muy pocos músicos pueden presumir: la posibilidad de tener una caterva de seguidores importante, haga lo que haga. Si decidiera volver al pop-rock pegadizo de su etapa Deluxe se encontraría con los brazos abiertos de gran parte del público indie nacional. Y si decide seguir evolucionando hacia un estilo más ecléctico y sin etiquetas, tampoco le falta el calor y el reconocimiento. De las dos opciones, entiendo que la mejor es aquella que decida el propio Xoel, la que más motive su carrera artística y le permita seguir brindándonos discos como su nuevo Paramales, una obra que solo puede nacer de la libertad artística y creativa y la sensibilidad de alguien que ama la música sin prejuicios.

Los dos singles de adelanto, Todo lo que Merezcas y Yo solo quería que me llevaras a bailar, dejaban la duda en el aire para aquellos que todavía esperan un regreso a la sonoridad de Deluxe. Es cierto que mostraban un carácter más eléctrico y pop que Atlántico, su antecesor, pero las estructuras melódicas y los detalles en los arreglos confirmaban que Xoel López seguía explorando nuevos territorios, combinando el folk, el rock, el pop y ese jugueteo provocador que siempre le ha acompañado. Admito que ambos singles me parecieron soberbios y esperaba con interés la publicación del segundo largo del músico gallego. Cuando llegó Paramales, hace apenas unas semanas, se convirtió al instante en uno de mis discos de cabecera, de esos que sé que me acompañaran durante largo tiempo.

Si Atlántico suponía un valiente punto de inflexión en la carrera de Xoel, Paramales supone un trote desacomplejado por un fértil páramo de estilos diversos, donde el músico se abandona por completo al arrebato melódico. Cada una de las trece canciones es una ventana única hacia su propia historia, elaborada con tanto detalle que hace falta ir apartando las cortinas, poco a poco, para descubrir todo lo que esconden. Pese a esa diversidad, Paramales tiene la virtud añadida de resultar coherente y sólido en su conjunto. Acudiendo de nuevo al símil de las ventanas, se me antoja un patio de luces, parte de un mismo edificio pero abierto a la exploración de los diferentes dramas y comedias que se perpetúan en la comunidad; un patio iluminado esta vez por la calidez del sol. Hay en Paramales una energía curativa, a veces nacida de aceptación, otras de una ira contenida y elegante y, en definitiva, de la esperanza de cambiar las cosas, de la valentía para deshacerse de lastres y avanzar, crecer, vivir. El título, como puedes ver no es gratuito.

Y al regresar, el mismo decorado pero con un guión totalmente distinto.
Las mismas caras, los mismos caminos. Ahora todo es igual pero nada es lo mismo

Paramales arranca con Patagonia, un track continuista en forma y fondo con Atlántico. El comienzo, que se antoja algo frío, sobrio y lánguido, nos exige cierto esquema mental, una conexión sensible y atenta. Poco después, el tema se abre, va creciendo y se convierte en un abrazo entre lo acústico y lo eléctrico, mostrando el primer atisbo de los coros, una constante en este segundo disco de Xoel. Una aventura donde la misma letra nos habla de los peligros que vale la pena superar para conectar con lo realmente importante y volver con una buena historia bajo el brazo.

Y que me hablaras sabiamente de lo humano y lo divino quizá.
Yo solo buscaba melodías para escapar.

Continuamos con Yo solo quería que me llevaras a bailar, tal vez el tema más Deluxe desde que Xoel cerró aquella etapa, aunque trasladado a su nueva manera de hacer. Pura celebración, con grandes arreglos de guitarra, un solemne hammond y detalles corales sorprendentes. Imposible no venirse arriba.

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Pero nunca podrás hundir este barco, ya no podrás causar más dolor.
Siempre entrará luz entre una de estas grietas, cuando cante mi canción.

El tercer track es Antídoto, una delicia arrabalera y uno de los temas donde es más patente ese componente curativo que te comentaba al principio. Palabras sencillas y directas y una estructura que podría funcionar básicamente con la guitarra, aunque se hayan trabajado arreglos más complejos.

Debes regresar antes de que desaparezan as estrelas
onde nacen os cantares, as sereas e os homes nunca poderán chegar.

A Serea e o Mariñeiro nos reserva uno de los momentos más originales del disco. Con letra en gallego, inquieta percusión y el acentuado contraste de vientos graves y xilofones, el tema se crece entre coros y algún arreglo electrónico. Hay que escucharla para creerla.

Cuando todo se vuelve como un laberinto de mierda,
abre sus brazos como dos alas blancas y me hace volar.
Como una diosa atlántica, como un delirio del mar.

La primera vez que la escuché Caracoles me pareció un tema afectado y algo melodramático. Todo cambió cuando volví a escucharla en un momento más sensible y descubrí una canción de amor mayúscula, de las de antes, sin rodeos ni prejuicios, hecha con las entrañas y esas palabras que cualquiera que te quiera querría escuchar de tu boca. Me rascan algunos de los arreglos más preciosistas, que a mi juicio la caricaturizan un poco.

Por todo lo que puso ser y todo lo que no será,
aquí y ahora, brindo por un año más. Todo va a salir mejor.

Un Año más es una declaración arrebatada de ganas de vivir, de afrontar la adversidad, que cabalga sobre una línea de bajo espectacular y que nos ofrece un segmento eléctrico de esos que desincrustan. Uno de los temas donde Xoel se abandona a su propia voz, arrastrándose en agudos, con reminescencias a Mejor, aquel track épico de Deluxe.

Que la vida te dé lo que puedas aguantar
Y que comprendas ahora que siempre devuelve el golpe el mar.
Y entiendas que te han usado y sufras sin remedio.
Y que si es perra la vida, se ensañe contigo un poco más.

Otro de los singles de adelanto, Todo lo que Merezcas es un tema grande, canónico. Xoel siempre ha tenido ese punto de cantautor melódico que compensa perfectamente con su gran originalidad y ciertos puntos de aspereza, y este tema es uno de los mejores ejemplos de su carrera. No cuesta imaginar esta canción en boca de una Rocío Jurado o un Raphael. ¿Quién dice que no se hacen canciones como las de antes?

Yo vi a un hombre desaparecer, como el papel sobre la lluvia,
y casi sin darse cuenta, por no mirar alrededor.

Yo vi un Hombre Desaparecer es uno de los puntos álgidos del disco, no solo por su excelente letra, sino por los arreglos luminosos y juguetones, que coquetean con la nostalgia en el pasaje de la harmónica. Según en que momento la escuche, mee hace pensar en los tesoros que hay tras la disolución del ego, tras la asunción de la auténtica libertad, mientras que otras veces leo sobre el peso de la soledad.

Los sueños florecían sobre ramas quebradas,
bajo una antorcha desesperada, mientras la luna se desangraba.

Sol de Agua es otra de las grandes del disco, suma de belleza simbólica, arreglos innovadores y la voz de Xoel oscilando entre la máxima delicadeza y la aspereza. El segmento final es absolutamente arrebatador, con esos coros graves y oscilantes.

Ya lo sé, solo es una canción de invierno
y quieres huir tan lejos que tienes miedo a desparecer.

En Almas del Norte nos encontramos con un tema positivo, de cadencia pulsante, que brilla especialmente en los estribillos. Melódicas cuerdas y coros cabalgan sobre una percusión casi tribal de fondo. Reconfortante. Una de las que seguro funcionarán muy bien en directo.

Podría pasar, perderlo todo y volver a empezar.
Y no estaría mal.

Mi tema favorito, Ningún Hombre, Ningún Lugar tiene una letra excepcional si lo que buscas es una canción que eleve tu ánimo, a todos los niveles. Sobre una estructura carioca, la guitarra rítmica puntea mientras los coros nos invitan a bailar.

Nos perdimos en el tiempo, dentro de este laberinto.
No recuerdo bien el momento, solo buscábamos calor.

Otra de las curiosidades del disco, Laberinto se sustenta en una estructura que recuerda a una fanfarria, para hablarnos de una despedida. Metales y vientos graves sobre lo que pudo ser.

Sí, ya sé que siempre estás conmigo.
Ya lo sé, pero te extraño igual.

La Casa Hace Ruido cuando no estás cierra el disco desde la intimidad. Con un arranque que sin duda homenajea a los grandes temas de Lole y Manuel, el tema está trabajado a duo con una voz femenina, cosa que pone voz a los pensamientos, no siempre expresados con palabras, entre dos personas que comparten una relación.

Paramales, al igual que Atlántico, es un conjunto de grandes canciones, agradables, melódicas, íntimas y arrebatadas. Lo que en principio puede parecer excéntrico se convierte al poco en tarareo, baile e inspiración. Una receta excelente y recomendable, para afrontar males y adversidades.

Escucha Paramales en Spotify

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