Björk abre el pecho en Vulnicura

Vulnicura es un juego de transparencias donde artista y persona se superponen. La vida personal de Björk pasa al primer plano con una franqueza doliente, convirtiéndose en motor absoluto de un disco que provoca cierta turbación, rubor incluso, del que se siente al acceder a determinados rincones íntimos.

He leído por ahí que este nuevo trabajo de la islandesa funciona como un opuesto a Vespertine, donde Björk se las manejaba con la sensibilidad de alguien fascinado por una nueva relación sentimental. Es indudable que Vulnicura es un cierre, un broche, puro hilo de sutura que trata de contener las carnes abiertas de un pecho rebosante de tristeza. A veces desde la frustración, otras desde la rabia o la autocompasión, los temas suponen un viaje por el deterioro de una relación. En concreto, la relación entre Björk y Matthew Barney, padre de su segunda hija.

Allí donde habitualmente nos sentimos solos y lamemos nuestras heridas en la intimidad, Björk nos obsequia un abanico de temas que, entre otras cosas, sirven de terapia. En sus propias palabras: “espero que las canciones puedan ser una ayuda, una muleta para otros, y demostrar lo biológico que es este proceso: la herida y su curación psicológica y física”. Quien más, quien menos, hemos pasado por ese trauma vital en alguna ocasión. Que cada cual juzgue, desde su mapa, si Björk ha sabido poner música y palabras a algo tan íntimo y humano.

Desde un punto de vista más formal y estilístico, Vulnicura me parece un disco poco sorprendente, aunque dentro de los estándares de Björk, lo cual quiere decir que sigue aportando frescura y brindando excelentes matices, si se le concede una escucha relajada y atenta.

En sus últimos trabajos, especialmente en la etapa comprendida entre Vespertine y Biophilia, bien parece que Björk se había puesto por completo al servicio de una idea/concepto diferente en cada disco, explorando y exprimiendo al máximo ciertas capacidades. En Vespertine (2001) nos encontramos con una nueva sensibilidad, repleta de hermosos sonidos al límite de la percepción. En Medulla (2003), Björk explora todos los vericuetos de la voz humana, basando casi al completo sus composiciones en arreglos vocales. En Volta (2007) hay una lucha de contrastes entre la estridencia y la sutilidad, lo analógico y lo digital. Por último, y justo antes de Vulnicura, Björk nos ofrecía Biophilia (2011), un disco barroco y muy conceptual, en el que nuevas sonoridades trataban de insuflar vida a naturalezas muertas -rocas estelares, minerales, planetas y virus–. Lo dicho, Björk no dejaba de someterse a ciertas fronteras conceptuales, tal vez como única manera de contener ese torrente de creatividad y provocación que le viene de serie. Con Vulnicura, en cambio, bien parece que Björk pone a su servicio todos los trucos y experiencia adquirida en aquellos viajes y los convierte en recursos para explicar algo que necesita explicar. Lo hace con maestría y con esa mezcla de precisión quirúrjica e instinto de magna mater que tanto la caracteriza.

El disco tiene nueve canciones, en general largas. Las tres primeras tienen que ver con momentos previos a la ruptura; las tres siguientes se basan en emociones posteriores. Y las tres restantes quedan fuera de la cronología temporal, pero de alguna manera complementan Vulnicura.

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Un paseo por el Tracklist

# Stonemilker

Show me emotional respect
I have emotional needs
I wish to synchronize our feelings

Vulnicura arranca con arreglos de cuerda que transportan de inmediato a los de Joga (Homogenic, 1997) y con una declaración de intenciones. La letra nos sitúa en ese delicado momento previo a la degradación final de la relación, en el que aun se conserva cierta esperanza, se reclama, se culpa y se suplica.

# Lionsong

Vietnam vet comes after the war
lands in my house
This wild lion doesn’t fit in this chair

Los arreglos vocales, que recuerdan a algunos pasajes de Medulla, nos introducen en una estructura rítmica algo más convencional, sin abandonar los arreglos de cuerda, que hacen de puente con el tema anterior. No de manera gratuita, porque el tema nos lleva apenas un poco más allá, donde las dudas se acrecentan y el tal vez se convierte en una exigencia, en una reclamación de claridad. La ilusión comienza a resquebrajarse ante el realismo.

# History of touches

Every single touch
we ever touch each other
every single fuck
we had together
is in a wondrous time lapse

Una memorable despedida, visceral, al ser amado, que adquiere las tonalidades excéntricas de Volta. Y un presagio del tema más memorable del disco, a mi juicio.

# Black lake

I’m bored of your apocalyptic obsessions
did i love you too much
devotion bent me broken
so I rebelled
Destroyed the icon

La ruptura interior, un réquiem tan pausado como intenso. Una catarsis lánguida de diez minutos, que suena como si la fatalidad hubiera caído a plomo sobre la sensibilidad sonora de Vespertine. Se permite un arranque rítimico de drum&bass en el tercio final. El perro se agita para desprenderse de las pulgas.

# Family

So where do i go
to make an offering
to mourn our miraculous
triangle
father mother child

La desintegración del triángulo familiar esencial. Un tema que me parece esquizoide, oscilando entre la rabia, las entrañas y la confusión. Me recuerda especialmente, en su forma y su tono emocional, a algunos de los temas de Selmasongs.

# Notget

We carry the same wound
but have different cures
similar injuries
but opposite remedies

Épico e intenso, este tema propone una mirada a los restos que deja el incendio, con la mirada puesta ya en el nuevo camino que cada cual deberá recorrer.

# Atom dance

no one is a lover alone
most hearts fear their own home
you are my second hemisphere
the atoms are dancing

La cadencia rítmica de las cuerdas me hace pensar en un bolero microcósmico, un viaje hacia la emoción infinitesimal. Y acompañados de Antony, en este caso, que vuelve a dar brillo, como ya hizo en anteriores colaboraciones con Björk, a otro de los temas esenciales de Vulnicura.

# Mouth mantra

Need to break up
vicious habits
do something
i have not done before

Cuando algo nos sacude profundamente, afecta a todo nuestro ser. Nos dota de una nueva mirada hacia el futuro. Este tema habla de esas sensaciones tras el naufragio. Un arrebato inquieto, donde la electrónica y las cuerdas se fusionan como solo Björk sabe hacer.

# Quicksand

When we’re broken we are whole
and when we’re whole we’re broken

Poco que añadir al fragmento que he seleccionado. La celebración de la existencia en toda su complejidad: con el dolor, con el placer, con la alegría implícitas. Un tema sobre la necesidad de abrirnos a nuestra vulnerabilidad, para estar realmente conectados con la vida.

vulnicura_bjork_en_capricho_de_mamiferos_02

A diferencia de sus anteriores trabajos, Björk ha trabajado casi exclusivamente con un solo compañero de viaje, Arca, un peculiar productor venezolano que también ha trabajado recientemente para artistas de la talla de Kanye West. Arca ha sabido responder ante las dificultades creativas de un proyecto así, consiguiendo arropar a Björk en su propio manto de sonido, dándole espacio y nutriendo a la vez los temas con su particular desestructuración. Además, Björk parece especialmente complacida por la agilidad del proceso de creación del disco, donde también se ha reservado espacio para una nueva colaboración con Antony (de Anthony and the Johnsons), como he comentado en el tema Atom Dance.

No puedo prescindir de comentar, en este análisis de Vulnicura, el popular incidente de su distribución. Pocos días después de que Björk hiciera público que su nuevo disco saldría en marzo de 2015, el material se filtró en la red y empezó a difundirse en páginas de descargas ilegales. Ni corta ni perezosa, Björk movilizó a su equipo para que el disco estuviera disponible en iTunes. No obstante, Vulnicura no estará disponible en formato físico y en otros canales digitales hasta la fecha prevista inicialmente: el 9 de marzo de 2015.

Para acabar, un pensamiento que no deja de darme vueltas al escuchar el disco: este nuevo ejercicio artístico de Björk no debe ser nada fácil de digerir para Matthew Barney, su ex-pareja. Incluso sin conocer los detalles de la ruptura, es inevitable sentir empatía por ella (y poca por él) al escuchar el delicioso conjunto de canciones. Teniendo en cuenta que Björk es una de las artistas más influyentes del siglo XXI…. ¿cómo debe sentirse Barney al saber que el torrente de emociones que han despertado en un espacio íntimo de pareja pasa a formar parte del tejido cultural del mundo?

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