OBSERVATOR – El cenit de The Raveonettes

Cuando aun no me he recuperado del shock masivo que supuso su EP Into de Night, The Raveonettes retorna con Observator, un álbum que se publicará oficialmente entre el 10 y el 11 de septiembre (según vivas en EU o en EEUU, respectivamente) y que ya puede escucharse en streaming en algunos medios seleccionados por el propio grupo.

Observator the raveonettes

Gracias a esta preview que te comentaba, ya se han publicado diversas reseñas del disco, a cual más favorecedora. Es la primera vez que veo tanta atención puesta en un nuevo álbum de los daneses, y tantas estrellas valorando positivamente su trabajo. Queda feo eso de “ya te lo dije”, pero se ha cumplido a rajatabla, no puedo evitarlo; con Into de Night estaba claro que Sharin y Sune viven su mejor etapa creativa. Observator es la consolidación natural, en forma de LP, de esa afirmación.

Bueno, un servidor ha escuchado unas quince veces el disco y debo decir que la primera impresión fue la de encontrarme ante un trabajo brillante y absolutamente inspirado, aunque algo falto de esa contundencia suya que me fascina. Como digo, fue una primera impresión porque tras reiteradas escuchas Observator se muestra como un disco donde las guitarras son puro rock, más sometidas esta vez a los medios tiempos y a lo melódico de una arquitectura pop, eso sí. Algo similar les pasó en la etapa de In and Out of Control, donde sonaban más accesibles al gran público. La diferencia es que, aunque Observator está impregnado de una voluntad por volver a la fórmula clásica (estrofa – estribillo – estrofa), resulta mucho más maduro, fresco, sincero y seductor que In and Out of Control.

Alrededor de Observator
El nuevo trabajo de The Raveonettes ha sido grabado en los legendarios Sunset Sound Studios (L.A.), lugar donde The Doors registró sus trabajos más clásicos. Este hecho no es fortuito, bien al contrario. The Doors ha supuesto una inspiración importante para Sune Rose durante la elaboración del disco.

Hablando de inspiración, esta vez hemos podido conocer más profundamente qué se coció durante el proceso creativo del disco, gracias a una extensa carta de Sune en su propia web (puedes leer una versión en español aquí) que sorprende por su sinceridad y crudeza en varios sentidos. Resulta emocionante leer como Observator ha nacido gracias a la huida de una depresión por parte del propio Sune, una huida que le hizo escapar de Nueva York hacia California, donde pretendía alejarse de las distracciones y disfrutar del buen tiempo:

Lo que encontré, sin embargo, fue todo lo contrario: terror y desesperación, una soledad terrible que sólo potenció el consumo de sustancias. No me podía concentrar y la inspiración era pasajera y casi ausente. La inquietud me superaba y no me abandonaba. Sharin vino al hotel unas cuantas veces para hablar del disco y escuchar unas cuantas ideas que había traído conmigo pero, al margen de la canción ‘Til The End’ (que ha sido la única que se ha incluido en el álbum de todo aquel tiempo), no fuimos capaces de concebir una idea de cómo podría sonar el disco. Pensaba quedarme en Venice Beach ocho días pero me fui al cuarto.

Tras esto, Sune decidió viajar a Hollywood y empaparse del bullicio, cosa que actuó como verdadero disparador. Por lo visto no era tranquilidad y aislamiento lo que necesitaba, sino mezclarse con todo ese tejido de gentes y de historias.

El aislamiento puede ser algo maravilloso pero no te concede este tipo de inspiración. A veces no quiero ni pensar en todas las cosas que me hubiera perdido si me hubiera quedado en Venice Beach un minuto más.

Tras esto, según afirma en la misma carta, Observator salió casi rodado, hasta el punto que descartaron casi todo el material que habían generado hasta el momento y se centraron en crear nuevas canciones. El álbum se acabó grabando en una semana, en la que contaron con Richard Gottehrer (BlondieGo-Go’sRichard Hell), productor con el que ya habían trabajado en su anterior LP Pretty in Black.

Un paseo por las canciones de Observator
Comenzamos el recorrido por el disco con Young and Cold, un sincero arranque de estructura acústica, pero arropado por algo de suciedad para recordarnos que esto no va a ser un viaje simplemente hermoso. Sune ya comienza a comentar en los medios que Observator puede parecer vital en su superficie, pero que viene cargado de oscuridad y melancolía en lo profundo. Este primer tema subraya la afirmación.

El segundo track es Observations, el single del que ya te hablé hace unas semanas y que está perfectamente situado aquí, tras las vibraciones del primer tema, casi enlazando pistas de piano entre ambas canciones.

Curse the Night es una belleza lánguida, muy dream pop, donde creo que The Raveonettes ha trabajado sus estructuras vintage de manera novedosa. La voz de Sharin es aquí premeditadamente frágil. Basta compararla con el siguiente track The Enemy, donde ella sigue dominando el terreno, esta vez con su sedosa voz habitual, en un tema glorioso, tal vez el hit del disco. Me hace pensar en su anterior Last Dance, aunque esta vez más sofisticado.

Sigue Sinking With The Sun, uno de los tema más contundentes, rockeramente hablando, aunque alejado de su beat habitual, con una percusión realmente cautivadora y novedosa en su entorno.

Después llega She Owns The Streets, el segundo single que avanzaron hace algunas semanas y del que también te hablé. Ensambla perfectamente en la estructura del disco, aunque a priori pareciera un tema de los que hay que darle a comer a parte.

Llegamos a Dowtown, el gran competidor de The Enemy como megahit del disco. Irresistible trallazo pop, con cuerdas juguetonas y algo de ruido (acentuado en la parte final) para quitar azúcar a la actitud de Sune, al que vemos aquí más optimista que nunca.

You Hit Me (I’m Down) me ha parecido una de esas aproximaciones al estilo de los 80 con las que el grupo se ha atrevido de vez en cuando (me viene a la cabeza Forget That You’re Young de su disco anterior). Cierra el espectáculo Till The End, una descarga de actitud que nos deja vibrando de pies a cabeza. Una de esas canciones que solo pueden parirse tras toda una carrera haciendo rock.

Conclusiones y emociones
Debo admitir que, aunque no puedo parar de escuchar Observator, siento algo más de feeling por su anterior LP, Raven in the Grave. Reconozco que esto es algo muy personal. Los grandes grupos pasan por etapas gloriosas, bajones, puntos de inflexión y cenits; yo suelo angancharme más a los puntos de inflexión como lo era Raven in the Grave. O tal vez sea, simplemente, que en su anterior disco había unos contrastes más evidentes entre luz y oscuridad, algo que va más conmigo. Sea como fuere, Observator es tan redondo, tan abrumadoramente inspirado y suntuoso que no puedo negar que es un mejor disco objetivamente hablando. No me extraña que esté encandilando a la crítica de manera más global. Como siempre, ahora toca esperar a ver como se traduce en directo, donde se descubre qué canciones son realmente grandes. Tenemos la suerte de que The Raveonettes ya haya comunicado las fechas en las que visitará España: 21 de febrero 2013 en Barcelona (Music Hall), 22 de febrero en Bilbao (Cafe Antzokia) y 23 de febrero en Madrid (Sala Arena). ¡Nos vemos por allí, Raves!

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